En La Voz del Concha Méndez Cuesta tuvimos la inmensa fortuna de asistir al concierto «Toon Story» de la prestigiosa y divertidísima Film Symphony Orquestra, creada y dirigida por el carismático Constantino Martínez-Orts. Además de disfrutar de un espectáculo familiar impresionante, pura magia a golpe de batuta que nos trasladó de un salto de la adolescencia a la infancia, tuvimos la suerte de poder charlar un ratito con el director, quien nos compartió su peculiar forma de ver la música, todo un viaje, en este caso, por las bandas sonoras del cine de animación que han marcado generaciones.
Favián Castro: Lo primero, muchísimas gracias por concedernos esta entrevista.
Claudia Cabello: Y muchas gracias por el conciertazo que nos has dado.
Favián Castro: Una maravilla visual y audiovisual que hemos tenido el placer de presenciar, un concierto que ha sido increíble. He tenido público a mi lado de edad adulta y lo ha vivido como si fuera un niño. O sea que, si ese era el objetivo, me da que lo habéis conseguido con creces.
Constantino Martínez-Orts: Sí, era uno de los objetivos, desde luego. Yo siempre, además, abro el concierto diciendo que esto no es un concierto para niños, aunque también es para niños. Pero desde luego al final lo que intentamos rescatar son esas emociones que todas esas películas nos han generado a todos siendo niños, siendo adolescentes. Igual algunas de las canciones os tocan de lejos por vuestras edades, como Tom y Jerry, por ejemplo. Pero bueno, hemos crecido muchos con estas músicas que forman parte de la banda sonora vital que llevamos todos dentro y que al final escuchar estas melodías pues te llevan a tu infancia, a tu juventud y, bueno, afloran emociones muy intensas y yo creo que el público lo percibe así, ¿no?
P. Sí, además tocando piezas de Pixar, de Disney… de un montón de compañías que, aún siendo adolescente como nosotros, conocemos desde que éramos unos canijos y yo, la verdad, me he vuelto a sentir como si estuviera en el sofá de mi casa con tres años viendo una película de Disney.
R. Esa es la idea, rescatar el niño que llevamos todos dentro y de alguna manera aprovechar el poder evocador que tiene la música y, en especial, la música de cine. Esto es algo que observo también en los perfumes que, a veces, pasa alguien por tu lado y dices «Ay, caray. Este olor me lleva a hace tres veranos en no sé qué sitio». La música de cine tiene esa capacidad de escuchar y cerrar los ojos y verte en el sofá con tres años, o verte en el cine, o recordarte esa escena en la cabeza… Nos permite viajar en el tiempo y en el espacio. Y yo creo que es fabuloso. Es un poder muy muy intenso el que tiene la música.

P. Sí, por supuesto. Y además es lo que lo que usted dice que la música es como otros tantos factores que condimentan la creatividad y el recuerdo. Y yo, por ejemplo, como clarinetista y como pianista hasta cuarto de básica he tocado muchas piezas musicales que cuando las tocaba me recordaba también a esa niñez que yo tenía y, por supuesto, a compositores que consiguen engancharte a esa música, como por ejemplo la de Aladdin, que he escuchado a todo el mundo saliendo, silbando la melodía.
R. La melodía es muy inspirada. Es decir, esto no es una casualidad. Al fin y al cabo, si estamos interpretando estos grandes. Cuando le dan a Menken dos Oscars por Aladdín, dos Oscars por Pocahontas, dos Oscars por La Bella y la Bestia, esto no es una casualidad. Es decir, estamos hablando de seres humanos que rozan la genialidad en su ámbito. O sea, hay científicos, hay arquitectos, hay escultores, hay escritores, hay poetas. Y en este caso es el caso de la composición. Estamos hablando de la Champions League. Incluso los ganadores del Oscar, como los desconocidos, como Scott, Bradley, Tom y Jerry que, realmente, pues bueno, es uno de los grandes desconocidos más allá de ser un compositor de culto en el género cinematográfico de animación. Se sabe pues bueno, toda su aportación y lo que supuso ese punto de inflexión cuando este señor decidió convertir la animación en un arte excelso y componer para esto, convertirlo en algo, yo te diría que roza lo sublime. Hablamos de una gran capacidad, de una gran complejidad de la partitura. No sé si habéis sido capaces de percibirla, pero apertura supercomplejas que, obviamente, el estilo jazzístico está. Pero es que había pasajes a tonalidad expresionismo, es decir, pues bueno, mentes muy brillantes y para nosotros es una fortuna poder traerlas en concierto.
P. Y también jugando en las partituras con esa intensidad del forte piano, con fortissimo y tantos altibajos que traen las partituras. También nos gustaría preguntarle de dónde salió la idea esta de interactuar como lo ha estado haciendo durante todo el concierto.
R. Esto es uno de los pilares fundamentales de la Film Symphony Orchestra. Esta orquesta nace por una pasión personal, por el cine y en especial por su música. Y esto nace también con una intención deliberada de acercar la música sinfónica al gran público, rompiendo los códigos que yo considero un tanto encorsetados de la música clásica, es decir, que salga un concertino al final, el frac riguroso, esto de no poder aplaudir entre piezas…
Desde la creación de la Film Symphony Orquestra hemos querido democratizar la música sinfónica, que nadie piense para emocionarse o entender un concierto tiene que ser un erudito.
Hay una serie de códigos que nunca han ido conmigo, que yo siempre he adolecido un poco el ver un público de una determinada edad, un determinado status económico. Cuando yo dirigía clásica, yo vengo de la ópera, del concierto, de la zarzuela, de todo, me preguntaba dónde estaba la gente joven, dónde quedaban los niños, dónde quedaba la familia. Entonces, lo que hemos querido hacer deliberadamente desde la creación de esta orquesta es acercar la música sinfónica al gran público utilizando el cine como hilo conductor. De alguna manera, democratizar la música sinfónica, que nadie piense para emocionarse o entender un concierto tiene que ser un erudito, ¿no? Aquí los códigos son una orquesta que no va con frac, que va con un vestuario que se acerca más al mundo de los superhéroes, que no al de la música clásica. Un director de orquesta que es un maestro de ceremonias, que hace de presentador que hace partícipe al público de vez en cuando con pinceladas como el tema de los Simpson… Romper esa cuarta pared histórica que creo que tanto daño ha hecho entre artista y público y, de alguna manera, bueno, acercarnos, estar todos en familia. Y yo lo que suelo decir siempre es que yo tiendo mi mano al público, es decir, dame la mano que yo te llevo en este viaje, te voy a contar esta película, esta historia, esta música de qué va, para que te metas en la partitura y la disfrutes más, que no sea únicamente un vengo aquí, me siento y ya… Más allá de esto hay muchos detalles que uno pues saber, puede profundizar y yo creo que estos hacen que se disfrute más de la experiencia del concierto como tal.
P. Sí, también por la parte interactiva muchos directores no hacen esa parte de explicar o dar un poco de pie a una sinfonía. Usted durante todo el concierto ha ido acompañando y dando historia a cada sinfonía.
P. Ese abrazo le ha ido llegando a dar un contexto a lo que nosotros simplemente antes escuchábamos como canciones de películas.
R. Claro, esa es la idea. Bueno, comenzamos nosotros, ya otros lo van copiando, pero me parece muy bien. Al final creo que el saber no ocupa lugar y está muy bien que el público tenga una información que le ayude a entender lo que está escuchando, no como ir a un museo y te pones un cuadro delante. Si no te explican la estética del pintor o qué quiso transmitir. Si lo ves, pues me gusta, no me gusta, no te quedas con lo superficial. Pues aquí se trata de poder profundizar un poco con pinceladas de humor, contando anécdotas para para conseguir que el público se enganche a la historia.
P. Director, muchísimas gracias por esta entrevista y este tremendo concierto que hemos podido disfrutar estas palabras para todo lo que nos ha enseñado.
R. Un placer. Encantado.



